
Santiago 3, usando la sabiduría de Dios
Este capítulo es muy interesante y me gustaría desglosarlo en los versículos que lo forman, porque cada uno menciona algo muy importante para entenderlo completo.
El versículo uno comienza hablando acerca de no ser muchos de nosotros maestros, porque recibiremos más condenación.
El segundo versículo dice, que muchas veces ofendemos y si no lo hacemos somos perfectos.
Desde el versículo 3 hasta el 12 habla de lo maligna e incontrolable que es la lengua, de cómo en un momento habla bien y en otro momento habla mal.
En el versículo 13 dice algo muy interesante: El que es sabio, que lo demuestre con sus obras en sabia mansedumbre.
Del 14 al 16 habla de los celos, contiendas y malas actitudes de nuestro corazón, diciendo que esa no es la sabiduría que viene de Dios.
Finalmente, en los versículos 17 y 18 menciona como es la sabiduría de Dios: pura, pacifica, amable, benigna, misericordiosa, llena de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
Comentario
Lo que dice este capítulo es que no nos hagamos maestros diciéndole a la gente lo que esta mal y hablándole de sus defectos y errores, de esa forma traeremos condenación a nosotros mismos por que hacemos lo mismo, además, provocamos ofensas, debido a que tenemos una lengua maligna que ni nosotros mismos podemos domar, llena de envidias, de celos y contenciones que muchas veces mienten a la verdad, osea, no dice lo verdadero.
En vez de eso, tenemos que enseñar con nuestra propia vida, dando buenos frutos, siendo mansos, usando la verdadera sabiduría de lo alto que cumple las características de los versículos 17 y 18.
En resumen, tenemos que ser prudentes con lo que decimos y enseñar sobre algún tema con nuestras obras, sometidas a la sabiduría de Dios.