El trabajo de los hijos de Dios-Primera parte

Hola

He realizado este estudio para analizar que es trabajar, y en que debemos trabajar como hijos de Dios, algo que hemos entendido poco y que debemos considerar grandemente para hacer lo correcto.

Empezare con lo que dice Génesis 2:15.

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (Génesis 2:15 RVR1960)

Aquí vemos que una de las primeras cosas que Dios hizo con el hombre fue ponerlo a trabajar, labrando y guardando el huerto.

Pero entonces surge una pregunta, ¿Que es trabajar?

1. Trabajar significa, realizar un tipo de esfuerzo físico o mental para lograr una tarea, un bien o un servicio.

2. Trabajar es realizar un esfuerzo para lograr algo.

El ser humano fue hecho para trabajar, para lograr un propósito, en el versículo de Génesis, que se vio anteriormente, Dios deja claro que el hombre fue hecho para trabajar en el huerto, específicamente dice que lo puso a labrar y cuidar, dos tareas interesantes.

Labrar es un proceso con el cual se prepara la tierra para sembrar y que esta produzca plantas.

Cuidar es revisar que todo este saliendo conforme a lo esperado, si no va como se desea, se tiene que realizar una acción para corregirlo.

Llama la atención que en los versículos 4 y 5 de este mismo capítulo de Génesis, menciona el origen de todas las plantas y las hierbas, pero todavía no habían sido sembradas en la tierra por no haber hombre que labrase, y posteriormente en el versículo 9 dice que Dios hizo nacer todo árbol de la tierra que era delicioso a la vista y bueno para comer, e incluso hizo nacer el árbol del conocimiento el bien y del mal.

Aquí vemos que las plantas y las hierbas dependían del trabajo del hombre para nacer y crecer, pero los arboles no, estos dependían de Dios directamente. Podemos suponer entonces que las plantas y las hierbas nacieron después del versículo 15, cuando el hombre labro la tierra, sin embargo, Dios le dijo al hombre que comiera de todo árbol excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y de hecho nunca menciono que podía comer de las plantas y las hierbas.

Con esto quiero llega a un punto, el trabajo del hombre no era para alimentarse a sí mismo, era para labrar el huerto de Dios, por lo tanto, el trabajo del hombre era para Dios, Dios era el que alimentaba al hombre con los árboles que él mismo había hecho nacer, excepto uno.

Pero por el pecado del hombre, Dios revirtió las cosas y entonces el hombre trabajo para su sostenimiento con el sudor de su frente, Génesis 3:17-19, 23, y labro la misma tierra de donde fue formado, y comió del producto de su trabajo, plantas del campo, y además maldijo la tierra.

Entonces aquí vemos que el trabajar para nuestro sustento es una maldición debida al pecado ya que al principio no era así.

Las dos líneas de descendientes de Adán

Después de Adán siguieron dos líneas de descendencia que mostraron los dos tipos de trabajo y sus consecuencias.

Primera línea

Los primeros hijos de Adán fueron Caín y Abel. Abel ofreció una ofrenda agradable a Dios (Génesis 4:4), y Caín ofreció una ofrenda que no le agrado a Dios (Génesis 4:3).

¿Por qué no le agrado a Dios la ofrenda de Caín? Porque ofreció del fruto de la tierra, el cual era silvestre y la tierra ya estaba maldecida, como se vio anteriormente.

¿Por qué si le agradó a Dios la ofrenda de Abel?, Porque esta ofrenda era algo según la voluntad de Dios, de los primogénitos de las ovejas, como vemos en Éxodo 13:2, era la voluntad de Dios el recibir como ofrenda todo primogénito tanto de hombre como de animal.

Como se sabe, Caín se enojó con Abel y lo mato, así Dios lo saco de su tierra y anduvo errante, lejos de Dios. Tubo hijos, estos hijos comenzaron a hacer sus propias obras, lejos de Dios, construyeron y pusieron nombres a sus ciudades, tomaron para sí más de una mujer, hicieron artífices (Esculturas) de bronce y hierro, tocaban arpa y flauta, crearon dichos con orgullo (Génesis 4:8:24).

Así salió la primera línea de descendientes de Adán, los hijos de Caín, una generación lejos de Dios.

Segunda línea

Adán y Eva tuvieron otro hijo llamado Set, este tuvo un Hijo llamado Enós, y entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Dios (Génesis 4:25-26).

Las generaciones que siguieron a Set tuvieron hijos e hijas y entre ellos hubo grandes hombres que caminaron con Dios y le sirvieron, ninguno de ellos hizo algo en contra de la voluntad de Dios.

Entre estos hombres de renombre estuvieron el que ya se mencionó, Enós, también Enoc, que camino con Dios (Génesis 5:22), Noé, que como se sabe escucho la voz de Dios y construyo el arca (Génesis 6:9-22). Uno de los hijos de Noé llamado Sem, quien fue puesto como principal por hacer justicia a su padre (Génesis 9:18-27) tuvo hijos y de su descendencia salió Tare, el padre de Abraham (Génesis 11:10-26).

Esta es la segunda línea, hombres que vivieron tomando en cuenta a Dios en lo que hacían, trabajando para los propósitos de Dios.

Vemos algo interésate entre la primera y segunda línea, la primera línea hacia obras, construía ciudades, trabajaba el hierro y el bronce, incluso tocaba instrumentos musicales. En la segunda línea solo tenían hijos, invocaban el nombre de Dios y le servían obedeciéndolo en lo que les decía.

La restauración de nuestro trabajo

Dios, en su infinita misericordia y sabiduría, siempre vio la forma de restaurar todas las cosas y comenzó creando un modelo del huerto en la tierra maldecida, este modelo consistía en hacer una nación que tuviera sus leyes, puesta en un lugar que Dios diseño para ellos, esta nación se llamó Israel y su tierra fue Cannan. Como se sabe, esta nación salió de Abraham, que como ya vimos, fue descendiente de la línea que sirvió a Dios.

Esta nación llego a un lugar que no había labrado ni trabajado (Deuteronomio 6:10-11) y no solo eso, sino que Dios instituyo sacerdotes y levitas los cuales no trabajarían más que en labores del tabernáculo y del templo, por lo tanto, trabajarían para Dios, veamos los siguientes versículos:

Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y serán míos los levitas. Después de eso vendrán los levitas a ministrar en el tabernáculo de reunión; serán purificados, y los ofrecerás en ofrenda. Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel. (Números 8:14-16).

Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. (Números 18:20-21).

Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. (Ezequiel 44:15-16).

Con esto podemos ver que Dios comenzó a restaurar lo que hacía el hombre inicialmente, servirle a Dios, y así Dios le daba su sustento al hombre, aunque esto era solo una imagen.

Cuando Cristo vino, murió y resucito restaurando así todas las cosas, este trabajo también fue restaurado, de tal forma que él pudo decir lo siguiente:

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. (Juan 6:27 RVR1960).

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. (Mateo 6:26-29 RVR1960).

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:31-33 RVR1960).

¿Qué quiere decir todo esto?

Que el verdadero trabajo del hombre debe de ser por el reino de los cielos, ministrando la casa de Dios. No debemos trabajar por la comida o el vestido, ni por nuestras necesidades, sino por las necesidades de Dios. si hacemos esto, él se encargará de darnos lo que necesitamos, así fue desde el principio.

Pero ¿Por qué siempre escuchamos esta tan famosa frase?: «El que no trabaja que no coma», refiriéndose a lo que el apóstol Pablo decía en 2 Tesalonicenses 3:10 «Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.»

El mismo Pablo se refiere a algunas personas que andaban desordenadamente, y que no hacían ningún tipo de labor, incluyendo el servicio a Dios, a estas personas que eran flojas y no trabajaban en nada, Pablo les dijo esta famosa frase, veamos todo el texto:

Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. (2 Tesalonicenses 3:10-12).

Por lo tanto, en resumen, debemos decir esto, hay que trabajar arduamente, pero no para nosotros sino para Dios, y él nos dará lo que necesitamos.

Pero así como en Israel no todos eran sacerdotes y levitas, así en la actualidad, no todos son ministros en la iglesia o en el templo, sino que a cada quien Dios le ha dado un trabajo, algunos tienen un negocio, algunos son empleados, etc. pero que nuestro afán no sea para ganar dinero y satisface nuestras necesidades, sino para servir en el reino de Dios de una u otra forma, siendo testigos de él, teniendo hijos que le sirvan, predicando, salvando gente, cantando, alabando, dando palabras de profecía, enseñando, ministrando en el templo, dando ofrendas para los ministros, etc. Para esto cada quien debe orar y entender el trabajo que Dios le ha dado y hacerlo diligentemente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *