
Serie Apocalipsis-La revelación de Jesucristo
Vamos a ver que dice la última revelación que tuvo el apóstol Juan acerca de Jesús, la cual plasmo en el libro de apocalipsis.
El libro de apocalipsis contiene mucha información acerca de lo celestial y como eso celestial finalmente invadirá la tierra para consumar los tiempos y todo sea gobernado por Dios.
Este libro es uno de los libros que más describen a Cristo y su relación con el padre, en este libro es mostrado en su plenitud, en toda su gloria, como Dios mismo, sentado en el trono.
El libro de apocalipsis es el único libro del nuevo testamento que fue escrito por mandato directo de Dios (Apocalipsis 1:19) y contiene algo que Dios quiere que conozcamos de una forma urgente, ya que acontecerán cosas muy importantes y contundentes en todo el mundo y la iglesia tiene que saberlo para estar preparada.
Empecemos con lo que dice el capítulo 1.
La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan. (Apocalipsis 1:1)
Lo que vemos aquí es que es una revelación dada por el Padre (Dios) a Jesucristo y la declaro por medio de un ángel al apóstol Juan para que todos sus siervos las conocieran. Esto no es algo que deba ser oculto, como muchos piensan, sino que tiene que ser dado a conocer.
Esta profecía nos habla de Cristo y sus cualidades y de las cosas que van a suceder, y tienen que ser pronto.
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. (Apocalipsis 1:4-5)
En esta parte Juan está hablando a siete iglesias en Asia deseándoles paz de parte de la trinidad.
– Del que es y que era y que ha de venir (El Padre)
– Los siete espíritus que están delante de su trono (El Espíritu Santo)
– Jesucristo (El Hijo)
Da algunas características del hijo:
– El testigo fiel.
– El primogénito de los muertos.
– El soberano de los reyes de la tierra.
En la siguiente parte dice algunas cosas que hizo con nosotros o su iglesia.
Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. (Apocalipsis 1:5-8)
– Nos amó.
– Nos lavó con su sangre.
– Nos hizo reyes y sacerdotes para Dios su padre.
Juan está presentando a Jesucristo, como es y lo que hizo.
Pero veamos el siguiente segmento:
Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. (Apocalipsis 1:10-16)
En esta parte Juan describe como fue la visión que tubo y describe a la deidad de una forma muy peculiar ya que es una revelación de algo celestial.
En este caso es Dios mismo hablándole a Juan, describiéndose como el primero y el último, el alfa y la omega, osea, no hay nadie antes ni después de Él, hasta este punto podemos decir que quien le habla es el padre, sin embargo, después voltea y ve entre los siente candelero a uno semejante al hijo del hombre, Jesucristo, y describe la imagen de lo que ve como algo muy similar a lo que vio el profeta Daniel en el capítulo 7 de su libro:
Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. (Daniel 7:9)
Estos versículos del capítulo de Daniel hablan claramente del Padre y lo ponen como Juez, y tiene algunas características similares a lo descrito en apocalipsis, tenía cabello blanco y el fuego lo caracterizaba. Pero si vemos el siguiente segmento de Daniel, entenderemos la escena completa.
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. (Daniel 7:13-14)
Y si vemos este otro segmento de apocalipsis:
Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. (Apocalipsis 1:17-18)
Vemos que Jesús mismo se presente como el primero y el ultimo, en otras palabras, tiene la identidad del Padre, ya que no puede haber otro que sea primero y último.
Entonces podemos decir que, en la visión de apocalipsis, Dios está dándole a Jesucristo todas las cosas, cumpliendo la visión de Daniel 7, así como Jesús mismo lo anuncio en Juan 5:22.
En resumen, podemos decir que el primer capítulo de apocalipsis es una manifestación plena de la deidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a todos sus santos, además de ser el padre hablando y presentando a su hijo a quien se la han dado el juicio, dominio, la gloria y el reino.
También podemos ver al padre mostrándose a nosotros por medio del Hijo, cumpliendo lo que Jesús decía en Juan 1:18.
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.