El espíritu de la profecía
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis (Juan 5:36, 38 RVR60).
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer (Juan 1:18 RVR60).
En estos versículos vemos que el testimonio de Jesús es la voz del Padre, todo lo que dice Jesús lo dice el Padre, por lo tanto el espíritu de la profecía es la voz del padre a través de Jesús que viene siendo el mismo Espíritu santo. El que es profeta tiene el testimonio de Jesús ósea la voz del padre.
Y también podemos decir que el que no tiene el testimonio de Jesús en su vida no es un verdadero profeta.