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La importancia de la salvación de Israel

La importancia de la salvación de Israel

En este estudio pretendo hablar de que es Israel, su caída, las razones por las que necesita ser salvado, la importancia de la salvación de Israel y la gran obra que Dios hizo para lograrlo.

Para comenzar es necesario comentar que hablar de la salvación de Israel es muy complejo y extenso, prácticamente toda la biblia habla de esto, pero la idea es presentar una introducción de la importancia de este tema y algunas implicaciones, que nos dejaran una guía para conocer un poco al respecto y seguir trabajando en esto.

Israel debe ser restaurado porque este pueblo era el modelo de un pueblo que Dios siempre ha deseado, un pueblo de reyes y sacerdotes y una nación santa (Éxodo 19:5-6) y el apóstol Pablo habla concerniente a esto, diciendo:

Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? (Romanos 11:15).

Dios quiere que Israel sepa que sera salvado, él mismo lo dijo en Isaías 62:11.

He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra. (Isaías 62:11 RVR1960)

Pero veamos a detalle que es Israel, que paso con ese pueblo y que es lo que Dios desea en la actualidad.

¿Que es Israel?

Un poco de Historia.

En una época muy lejana, Dios llamo a una persona llamada Abram al cual le dijo:

Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y SERÁN BENDITAS EN TI TODAS LAS FAMILIAS DE LA TIERRA.

Este Abram que posteriormente Dios le llamo Abraham, obedeció y salió de su tierra a la tierra que Dios le había dicho, él no tenía hijo siendo de 75 años y su esposa también ya avanzada de edad, pero Dios le prometió que aun en su vejez tendría descendencia y después de mucho esperar y después de engendrar a un hijo llamado Ismael fuera de la promesa de Dios, Dios le dió un hijo legitimo llamado Isaac, el cual a su vez tuvo un hijo llamado Jacob junto con un hermano de nombre Esaú.

Jacob se fue de su casa a la casa de su madre, con su tío llamado Labán, todo esto fue por instrucción de sus padres, ya que ellos no querían que el tomara esposa de las hijas de Canaán y además porque su hermano Esaú quería matarlo (Génesis 28:1-9).

Jacob llego a la tierra de Labán, su tío, y conoció a la hija de Labán, llamada Raquel, Jacob se enamoró de ella y se lo dijo a su tío, el cual le dijo que se la daría como esposa si trabajaba con él 7 años, Jacob accedió y cuando pasaron los 7 años se hizo la boda, pero Labán le dio a la hermana mayor de Raquel llamada Lea como esposa, y enojándose Jacob por esto, le reclamo, pero Labán le respondió que no era costumbre dar a la menor antes que a la mayor, pero le dijo que le daría a Raquel por su servicio de 7 años más, a lo cual accedió y se la dio solo una semana después de haberse casad con Lea, y  le sirvió 7 años más. (Génesis 29).

Al pasar el tiempo, Jacob llego a tener 12 hijos, con Raquel, Lea y las siervas de ambas, quedando distribuidos de la siguiente manera:

Lea: Ruben, Simeon, Leví, Jud, Isacar, Zabulon, Dina,

Sierva de Lea, Zilpa: Gad, Aser

Raquel: Jose, Benjamin

Sierva de Raquel, Bilha: Dan, Neftali

Pasado el tiempo, Jacob se fue de la casa de Labán, y en el camino se encontró con un varón de Dios con el que lucho, y no lo dejaba ir hasta que lo bendijera (Génesis 32:24-29), y la bendición que le dio fue esta:

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. (Génesis 32:28).

Esta es la historia del nacimiento de la nación de Israel. Una familia de personas que escucharon a Dios, le creyeron y lucharon con él hasta que los bendijera.

Paso el tiempo y el pueblo de Israel llego a ser esclavizado en Egipto (Éxodo 1), de tal manera que ellos clamaron a Dios y él se acordó de su pueblo, enviando así a Moisés, otra persona que escucho a Dios y lo obedeció, Moisés saco al pueblo de Israel de Egipto, después de 6 plagas enviadas por Dios a Egipto y la muerte de los hijos primogénitos de los egipcios.

Dios les dijo que se fueran a la tierra que le había prometido a Abraham, Canaán, y que esa sería su nación. Pero antes de llegar a Canaán, Dios les dio su ley y les dijo lo que él quería de ellos:

Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. (Éxodo 19:5-6).

Esto llego a ser Israel, el tesoro especial de Dios, un reino de sacerdotes y gente santa, debido a que tenían su pacto, sus leyes.

La destrucción de Israel

Después de muchos años, Israel ya se había establecido como un reino próspero y bien formado, gracias a muchas personas obedientes a Dios, entre ellas, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Josué, Samuel y el rey David quien era un varón conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22, 1 Sam. 13:14, 1 Sam. 16:1), pero cuando llego al trono Roboam, hijo de Salomón, hijo del rey David, Israel fue dividido en 2 reinos. Debido al pecado de Salomón (1 Reyes 11:11), Dios le dio las 10 tribus del norte a uno de los siervos de Salomon llamado Jeroboam (1 Reyes 11:29-31), a estas 10 tribus se les siguió llamando Israel, y a las dos que quedaron, Juda y Benjamin más los levitas y algunos de Israel que querían seguir sirviendo a Dios (2 Crónicas 11:13-16), se les llamo solo Juda y las conservo Roboam y toda la descendencia de David.

EL rey Jeroboam hizo pecar grandemente a Israel y después de algunos años, muchas traiciones y varios reyes, en el noveno año del reinado de Oseas rey de Israel y al sexto año de Ezequias rey de Juda, Samaria, la capital de las 10 tribus del norte (Israel), fue tomada por el rey de Asiria y este llevo cautivo a todo Israel, y nunca regresaron a su tierra. En esto se cumplió lo que Dios les dijo por no obedecer su ley (Deut. 28:36).

Después de un tiempo y también por olvidarse de Dios, Judá fue invadida y todos fueron llevados cautivos, en esta ocasión por el rey de Babilonia quien sitio a Jerusalén, la capital de Judá. Pero a diferencian de Israel, Judá no se perdió ni blasfemo contra Dios, estuvieron 70 años cautivos, algunos de estos años en babilonia, hasta que los medos y los persas invadieron babilonia, entonces Judá paso a manos de Persia, bajo la mano del rey Darío, después Ciro quien, por revelación de Dios, mando reconstruir el templo de Jerusalén (Esdras 1). A partir de aquí la tribu de Judá ha permanecido y hasta la fecha ha sido un pueblo que ha padecido mucho, Jesús mismo quien fue de la tribu de Judá tuvo que padecer.

Cabe señalar que el reino de Judá, es lo que actualmente conocemos como judíos.

Las 10 tribus restantes no han regresado, fueron dispersos por todo el mundo a tal grado que muchos de ellos han olvidado que son israelitas, incluso se han hecho gentiles y se han mezclado con las naciones, como lo dijeron los profetas (Deut. 28:64, Oseas 1:9, Oseas 8:8).

Aquí dejo algunos versículos que hablan de la destrucción de Israel y la causa:

Levítico 26:32, Deuteronomio 28:15-68, Ezequiel 36:17-21, 2 Crónicas 7:19-22, Isaías 9:8-21, Isaías 59, Isaías 66:3-4, Jeremías 1:16, Jeremías 2, Jeremías 5:1-3, Oseas 2:5-13, Oseas 8, Oseas 14:1.

La restauración de Israel

Dios prometió salvar a Israel y Judá

A lo largo del antiguo testamento hay una gran cantidad de pasajes en donde Dios promete la restauración de Israel y Judá, que en lo que sigue, los llamare solo Israel, debido a que así se llamaba la nación completa. De hecho, todos los profetas tanto mayores como menores hablan de la Salvación de Israel.

Vamos a analizar algunos pasajes para entender esto:

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel:  No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. (Isaías 43:1-5 RVR1960)

Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha. (Isaías 62:1 RVR1960)

Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. (Isaías 65:18 RVR1960)

Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová. (Isaías 66:20 RVR1960)

Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. (Jeremías 30:3 RVR1960)

En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. (Jeremías 31:1-3 RVR1960)

Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas. (Ezequiel 36:10 RVR1960)

Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. (Joel 3:16 RVR1960)

Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. (Oseas 1:10 RVR1960).

Podría poner muchos más versículos, pero estos bastan para entender que Dios prometió y desea la salvación de Israel, y además él se goza con este hecho, incluso ha movido a muchas naciones y personas para lograr esto, como se vio en uno de los pasajes mencionados anteriormente.

La importancia de salvar a Israel

La salvación de Israel es muy importante para todo el mundo, porque ellos juegan un papel importante en la consumación de los tiempos, su clamor hará que Jesús venga por segunda vez (Mateo 23:39, Lucas 13:35). Además, el apóstol Pablo menciona que su salvación es vida de entre los muertos (Romanos 11:11-15).

Recordemos que Israel es el pueblo que Dios escogió para hacer de ellos una nación de reyes y sacerdotes (Éxodo 19:5-6), y en ellos serían benditas todas las naciones (Génesis 22:18, Jeremías 4:2) por lo que su salvación será la consumación de estas palabras de Dios.

La salvación de Israel incluye la salvación de los gentiles y de las 10 tribus del norte que fueron dispersadas entre todas las naciones, y se mezclaron con los gentiles. En Oseas 1:9 y Oseas 8:8, menciona que Israel no sería pueblo de Dios y seria dispersado entre las naciones, pero después se les llamaría pueblo de Dios (Oseas 1:10), esto se refiere a la mezcla con los gentiles, pero a la vez a la reconciliación de Dios con Israel y los gentiles.

Además, podemos añadir lo que dice este versículo  , el cual es sorprendente:

Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar LAS TRIBUS DE JACOB (las 12 tribus), y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra (Todos los gentiles). (Isaías 49:5-6)

Este versículo es clave para entender que la Salvación de Israel incluye la salvación de todas las naciones o gentiles.

Favor de leer este estudio que realice acerca de la salvación de Israel oculta en el libro de Job:

El libro de Job, el plan global y glorioso de Dios

Dios usa a las naciones

Dios usa a todas las naciones para interceder por Israel y Judá, y ha cumplido su propósito de salvarlos por medio de estas naciones que escuchan la voz de Dios y claman por misericordia, restauración y paz para Jerusalén.

Vemos lo que dicen estos versículos:

Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. (Isaías 43:3-4 RVR1960)

Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. (Isaías 62:6-7 RVR1960)

Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño. (Jeremías 31:10 RVR1960)

Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo. Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien. (Salmo 122:6-9 RVR1960)

Recompensas para los que están a favor de Israel

Por supuesto habrá recompensas para aquellos que estuvieron intercediendo por la paz de Jerusalén y la salvación de Israel y Judá, hay diversas evidencias de eso a lo largo de la Biblia, veamos estos versículos:

Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman. (Salmo122:6 RVR1960)

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12:3 RVR1960)

Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá, y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán. (Jeremías 4:1-2 RVR1960)

Estos versículos nos dan a entender que la salvación de Israel le conviene a todo el mundo, además, Dios recompensa a los que oran y bendicen a Israel.

Castigo para los pueblos que no ayudaron o destruyen a Israel

Aunque Dios castigo duramente a Israel y Judá, él promete que castigara también a las naciones que no tuvieron misericordia de ellos y que de hecho sumaron sufrimiento a este castigo, veamos estos versículos:

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré. (Génesis 12:3-a RVR1960)

Reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra. (Joel 3:2 RVR1960)

Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo. (Jeremías 30:11 RVR1960)

También recomiendo leer todo Jeremías 30 y Ezequiel 36.

Y por último, lo más importante ¿Cómo se salvará Israel?

Este punto es muy importante porque Dios ha hecho una obra espectacular, descrita a lo largo de la biblia para su salvación, empecemos desglosando algunos versículos.

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. (2 Crónicas 7:14 RVR1960)

Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. Los dirigió por camino derecho, Para que viniesen a ciudad habitable. (Salmo 107:6-7 RVR1960)

Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá, y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán. (Jeremías 4:1-2 RVR1960)

Estos versículos nos hablan de algunos mecanismos básicos para la salvación y restauración de Israel:

La humillación, la oración, el buscar su rostro, el convertirse de sus malos caminos, el clamor a Dios, el volverse a Dios, y no andar de un lado para otro.

Sin embargo, esto no es suficiente, ya que la necedad de Israel está muy arraigada, y no son capaces de hacer esto, por eso Dios ideo algo más grande, hacer un nuevo pacto.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31-31-34 RVR1960)

Este pacto se consumó por medio de algo que Dios mismo prometió, un mesías salvador, un príncipe que guiaría a Israel.

El Mesías Salvador

Dice: Poco es para mí que tú seas mi SIERVO para levantar LAS TRIBUS DE JACOB, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra (Todos los gentiles). (Isaías 49:6)

No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh (el verdadero dueño); Y a él se congregarán los pueblos. (Génesis 49:10)

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta. (Deuteronomio 18:18-19)

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. (Isaías 7:14)

Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. (Isaías 9:1-7)

Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni arg:uirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y arg:uirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. (Isaías 11:1-5)

He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley. Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. (Isaías 42:1-7)

Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. (Isaías 49:1-6)

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. (Miqueas 5:2)

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. (Zacarías 9:9-10)

He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. (Isaías 52:13-15)

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. (Isaías 53)

Todos estos versículos hablan de la promesa de Dios acerca de un mesías, promesas y descripciones que todas se cumplieron en Jesús el Cristo (Mesias), el enviado de Dios, quien no   hizo otra cosa más que la voluntad del padre (Salmo 40:8, Juan 6:38-39), cubriendo así todos los requisitos para ser llamado el siervo de Dios (Isaías 42:1) y también hijo de hombre (Daniel 7:9) y también hijo de Dios (Salmo 2:7, 2 Samuel 7:14, 1 Cron. 17:13) y por ultimo Dios mismo (Salmo 45:6-7, Isaías 9:6).

Podría poner mucha más información acerca de Jesús como Mesías, pero no es el propósito de este estudio, además de que iré poniendo muchos estudios que hablen de Jesús mismo y también puedo mencionar que es el propósito de toda la iglesia de Cristo el conocer y enseñar a Jesús el Mesías o el Cristo.

Conclusión

Puedo decir que Dios desea salvar a Israel y a todo el mundo, creo que debemos estudiar más que es Israel, cuanto Dios amaba esa nación, y la gran misericordia que ha tenido por ellos, lo mucho que nos conviene a todos que ellos vuelvan a Dios.

Te animo a leer todos los profetas menores para tener una visión clara de la salvación de Israel, ya que ahí se encuentran muchas de las promesas que Dios hizo para lograr esto, por supuesto sin dejar a un lado los escritos de Moisés y los profetas mayores.

1 comentario en “La importancia de la salvación de Israel

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      El hombre entenderá la importancia de la salvación de Israel y Judá, hasta que se llegue a discernir las escrituras espiritualmente.
      Este tipo de estudios ayudan muchísimo a ello.

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